• Epidemia de Alcoholismo: Ahora, Más de 1 de Cada 8 Personas Son Alcohólicos
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La epidemia de opioides se ha vuelto significativa en los Estados Unidos; no obstante, hay otra crisis de salud pública que también se encuentra en proceso, que esta vez involucra al alcohol, según un nuevo estudio publicado en JAMA Psychiatry.

En el período de tiempo que abarcó de 2001-2002 a 2012-2013, un 30 % de los habitantes en los Estados Unidos estaba involucrado con un consumo de alcohol de alto riesgo.

El estudio incluyó datos de casi 80 000 personas en los Estados Unidos y encontró una incidencia estadísticamente mayor y significativa en el consumo de alcohol en todos los grupos sociodemográficos.

Sin embargo, este crecimiento en la incidencia de consumo de alcohol, consumo de alcohol de alto riesgo y en el trastorno por consumo de alcohol (AUD [o dependencia al alcohol]) fue mayor entre las mujeres, adultos mayores, minorías raciales/étnicas y las personas con menor nivel de educación e ingresos familiares.

Esta mayor ocurrencia "constituye una crisis de salud pública", dijeron los investigadores. "En conjunto, estos descubrimientos presagian un crecimiento en muchas comorbilidades crónicas en las que el consumo de alcohol desempeña un rol importante".

1 de Cada 8 Habitantes en los Estados Unidos Podría Tener Problemas de Alcoholismo

El crecimiento en la incidencia ocurrió entre los consumidores de grandes cantidades de alcohol; el número de personas diagnosticadas con alcoholismo aumentó en un 49 % durante el período del estudio y se estima que esto afecta a casi el 13 % de los habitantes de los Estados Unidos.

La autora del estudio, Bridget Grant, del Instituto Nacional de Abuso de Alcohol y Alcoholismo, dijo para International Business Times UK: "El crecimiento en la incidencia no tenía precedente, con respecto a las últimas dos décadas... [y] es posible que fueran eclipsadas ​​por el aumento en el consumo de drogas menos prevalentes, tales como la marihuana y los opioides, aunque todos los incrementos en la incidencia del alcohol y otras sustancias son relevantes".

En general, el número de personas que reportaron tomar alcohol (en cualquier cantidad) se incrementó de 65 a casi el 73 % en los habitantes en los Estados Unidos.

Alrededor de un tercio de ellos tuvieron un "consumo de alcohol de alto riesgo", que se define como consumir cinco o más bebidas estándar, en el caso de los hombres, o cuatro o más bebidas, en el caso de las mujeres, al menos una vez por semana. No obstante, en las mujeres, este tipo de consumo de alcohol compulsivo aumentó casi en un 58 %, durante el período del estudio.

En cuanto a por qué el alcoholismo podría tener un incremento constante, Vox señaló: "En las últimas décadas, el alcohol se ha vuelto más fácilmente accesible, mientras que los servicios de tratamiento para adicciones se han vuelto más difíciles de acceder.

También, es probable que los problemas socioeconómicos y de salud mental desempeñen un rol, ya que las personas recurren al alcohol y a otras drogas para esencialmente automedicarse por todo tipo de problemas".

El precio de alcohol también ha disminuido, al costar un promedio 4.46 % de los ingresos disponibles (basado en una bebida por día) en 1950, en comparación con 0.29 % en 2011.

Keith Humphreys, experto en políticas farmacéuticas en la Universidad de Stanford, dijo para Vox: "El precio del alcohol ha disminuido drásticamente en las últimas décadas, y esa es la explicación más convincente de por la que la población ha bebido una mayor cantidad...

Incluso los bebedores más enérgicos responden a los cambios en el costo del alcohol". Otros han argumentado que el problema es más profundo que eso, al señalar que, tal vez, sea por un mayor aislamiento social y problemas económicos.

El Ejercicio Podría Ayudarle a Reducir el Consumo de Alcohol Mientras Mitiga Algunos de los Daños en la Salud

Si desea disminuir su consumo de alcohol, es esencial hacer ejercicio. Cuando bebe, altera químicamente a su cerebro para liberar dopamina, una sustancia química cerebral que está asociada con conductas gratificantes.

Cuando hace ejercicio, esta misma recompensa química se libera, lo que significa que podría igualar la sensación de "estar alegre" al hacer ejercicios, en comparación a la que obtiene al beber alcohol. En un estudio, los hámsters que corrían más consumían una menor cantidad de alcohol, mientras que los hámsters menos activos tenían un mayor antojo y consumo de alcohol.

Además, el ejercicio podría ayudar a mitigar algunos de los riesgos del consumo de alcohol. Los bebedores de mucho tiempo que hacen ejercicio regularmente tienen una menor proporción de materia blanca dañada en sus cerebros, en comparación con las personas que rara vez o nunca hacían ejercicio.

La materia blanca es considerada como el "cableado" del sistema de comunicación cerebral, y es conocida por tener un deterioro en su calidad debido al envejecimiento y consumo de alcohol excesivo.

Incluso, entre los bebedores crónicos, los que hacían ejercicio cinco horas a la semana tenían la misma tasa de mortalidad, en comparación con los que nunca bebían alcohol, en gran parte por contrarrestar la inflamación causada por el alcohol.

Las personas que hicieron ejercicio moderadamente intenso al menos 2.5 horas por semana, también redujeron significativamente el impacto biológico ocasionado por beber alcohol.

Si bien, esto no significa que el ejercicio pueda evitar todos los efectos negativos del alcohol--las personas que bebieron excesivamente (20 o más bebidas estándar, en el caso de las mujeres, y 28 o más, en el caso de los hombres, por semana) no obtuvieron los efectos protectores—ciertamente, es una estrategia útil a considerar (y una que debe aplicar independientemente de sus hábitos de consumo).

Otras Medidas Adicionales Que Podrían Ayudarle a Evitar un Consumo Problemático

Si considera que padece AUD, busque ayuda profesional. En algunos casos, tener una conversación directa con familiares y amigos sobre el problema, podría ayudar a motivar a la persona a dejar de hacerlo (es decir, iniciar una intervención).

Si bebe excesivamente y tiene la intención de disminuirlo, podría intentar mantener un registro de la cantidad que bebe y establecer límites sobre que tanto (o tan poco) debe consumir. También debe evitar lugares, actividades e incluso personas que le inciten beber, y buscar nuevos pasatiempos positivos y amistades para reemplazarlos.

Cuando beba alcohol, bébalo lentamente y tome un vaso de agua posteriormente. Una buena idea sería comer algo junto con la bebida alcohólica, como si su estómago estuviera vacío, eso acelerará la tasa de absorción del alcohol en su cuerpo.

También, podría causarle una irritación estomacal más severa. Cuando se sienta embriagado, esa será una indicación de que las vías de desintoxicación de su cuerpo se han abrumado. Tome un descanso, o deje de hacerlo durante todo el día, para permitir que su cuerpo metabolice eficazmente el alcohol.

Si tiene el hábito de emborracharse, tener simples recordatorios de mensajes de texto también podría ayudarle a disminuir su consumo.

En un estudio, los adultos jóvenes recibieron una serie de mensajes de texto donde se les preguntaba acerca de sus planes para beber el fin de semana y expresaban preocupación si mencionaban la intención de beber en exceso.

Además, los mensajes de texto sugirieron establecer metas para limitar o reducir el consumo de alcohol. Las personas que recibieron las intervenciones de texto tuvieron una incidencia 12 % menor en un consumo de alcohol excesivo. Incluso, si no tiene una intervención formal de mensajes de texto, podría intentarlo al tener un programa similar con un grupo de amigos.

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